Me he visto engañado,
motivado por tus suaves pero falsas palabras
que una esperanza
habían creado entre mis ilusiones.
Flagelo ha sido a mis sentimientos,
decepcionante a mis expectativas
de un gran y recordable logro compartido.
A mis expectativas de ser uno entre los dos,
a mis esperanzas de que ya no seas una ilusión.
Pero ya no me engañas,
ya no me motivas,
logré conocerte y desgraciadamente
no lograré olvidarte.
A tí, histeria,
que eres seductora pero a la vez desoladora,
que te vistes con el traje de la esperanza,
pero traes como ropa interior
un decepcionante \"no\" al cuerpo y al corazón.
Nicolás Pstyga