Oh perversa soledad
que madrugan
tus dichos
en esta noche
de infelicidad
por la mujer que desea
mi alma.
Solo permíteme
motivas su sueño
que causa mi desvelo.
Librarme de esta
desesperación
de esta angustia
oh soledad
no llene de sosiego
mi alegría.
Solo permíteme
maligna soledad
consolarme
con sus labios húmedos
aunque sea por
un instante.
Ayúdame
oh maldita soledad.
No te esconda
detrás de esta oscuridad
donde se encuentra
tus placeres.
No me deje viajar
por el charco
de complacencia
donde se frustran
los sentidos.
Todo el derecho del autor esta reservado:
Francis Mota