Tu silencio me conmueve,
se desliza en mi pecho como un frío puñal,
desgarra mis días, consume mi alma,
y apaga la luz que me hacía soñar.
Es un eco que grita sin voz,
un abismo que no tiene fondo,
una sombra que avanza despacio
y me envuelve en su luto más hondo.
Porque tu amor me duele,
me quema como un fuego prohibido,
y este amor que por ti enloquece
se deshace en cenizas y olvido.
Me entregué sin medida, sin miedo,
sin esperar un regreso seguro,
pero a cambio obtuve el vacío,
y un muro de sombras oscuro.
Quien ama sin ser amado
condena su alma al castigo,
quiero ser tu amante en la sombra,
pero jamás tu amigo.
Porque el amor no se pide,
no se rinde, no se arrodilla,
es un río que fluye sincero
o una herida que nunca se cierra.
Qué triste es el silencio
cuando el amor está de por medio,
un puñal que corta sin filo,
una herida que arde en secreto.
No hay remedio para este dolor,
no hay consuelo en esta agonía,
así muere el amor con el tiempo…
y el silencio se vuelve su fría tumba vacía.