Albin Lainez

fragmentaciones

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¿Supe acaso que mi boca por su cuenta, más los pulmones con riesgo oncológico, estaban pitando cuando el intelecto entró en órbita sin freno?. La secuencia mental era pasto de las llamas, peinada por vientos llegados de aquel cerro prodigio. ¿Pude darme cuenta del tiempo, con su prisa de amante, corriendo por encima de la cabeza casi etérea?.

Mientras las manos clamaban por dónde desovar carga semejante.

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¿Cómo soportar esta velocidad inaudita que progresa aquí mismo?, renuncio. Yo no puedo conducir una vida sana y sin reproches, a semejante ritmo de faenas en danza.

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Ven Padre a oficiar este culto pagano, en que los dioses no son inalcanzables ni de temer, sino que bailan al mismo ritmo que nos conmueve. Vuelve Padre a por tus hábitos, pero que no se te haga costumbre. El odre que te avergüenza aún sigue allí