Para amarte
me gustan el sol,
el mar y la playa
pero también me sirven
la nube, la lluvia, la calle...
Para amarte la noche es propicia
pero también es bella la tarde
o el día con su luz tan prístina.
Para amarte me encanta el presente
con sus súbitos golpes de sangre,
me gusta la cama o la hierba
bajo el mapa de tu carne.
Para amarte prefiero el siempre
con su después y su antes,
para amarte delego en tus labios
mi alma con toda su hambre.
Para amarnos no es necesario
bucear abecedarios
buscando palabras de alambre
para nombrar a los astros,
pues nos llega con el silencio,
el interludio entre dos besos
en la escena de un milagro.
Para amarnos nos basta en cada segundo
la eternidad de nuestro mundo,
de nuestra íntima epopeya
que es cruzar la vida juntos
al caballo de una estrella.