ivan rueda

POR UNA NUEVA TEOLOGÍA POÉTICA

 

Yo que muchas veces he asistido

a tanto aplauso fonológico,

a tanto arreo de arroz a mi guitarra

a tanta luna estratosférica,

a tanto perro arrimándose a mi parra,

no quiero que me alumbre un sol maniqueísta,

ni quiero que me arropen las cigarras

ni quiero cantar a los veranos de revista

ni gorronear los gorriones de sus arras.

Yo también he sido un poeta papagayo,

una mala copia de ajenos manuscritos

un parásito de otras sangres y otros gritos

el eco de los kikiriquís de otros gallos.

Yo también me he postrado ante lo vano,

lo nimio, lo ripio, lo mendaz y lo ridículo,

ante la paja del trigo exenta de los granos

con mi corazón inflado de versículos

y con mis voces estranguladas, apopléjicas

que eran como las aguas parapléjicas

de un lago en la celda de su círculo.

Yo que he sido un esclavo de las lilas,

que he tragado tantas babas de las nubes

quiero lapidar a la reina Hipsipila

quiero apedrear a Príamo y a Hecube

lanzar estalactitas contra el viento,

acribillar la rosa a escupitajos,

matar de hambre al príncipe del cuento

y arrojar su cuerpo a los grajos.

Yo intento excavar en el espejo,

en el estúpido cristal que me refleja

para arrancarle el acento circunflejo

a mi imagen de extraña palabreja.

Me urge

Hurgar en lo hondo

hasta tocar lo jondo,

me urge

adentrarme en lo oscuro

que no es sino lo claro y lo puro

pero para eso debo desearle

requiescat in pace

al estilo que en mí yace

y tras cantarle las veinte y las cuarenta

entregarme en bautizo a las tormentas

porque a fin de cuentos y de cuentas

me parece más loable

mi diablo que mi dios,

mi dislexia que mi rima,

mi abismo que mi cima

mi chirrido que mi voz,

mis garfios que mis alas

mis Frankensteins que mis Narcisos

mis harapos que mis galas

mis guedejas que mis rizos

mi Hyde que mi Jekyll

el cadáver que su réquiem.

Y porque aquí está en juego el pan poético,

la palabra en los predios del calambre,

los sueños semióticos del léxico

el baile del vocablo en un alambre

es necesario que penetre en el relámpago

como Darwing en la Isla de los Galápagos

para así abrazar nuevos valores

desde su deslumbrante amasijo de colores

y de ese modo crear una veraz teología

que torne herética la antigua poesía;

pues, ¿ acaso no es la vida un combate

la inútil lucha entre los vates

por lo ético,

por lo estético,

por el mito

por la meta,

por la metástasis de un ideal

en este patético planeta ?