No hay mucho que decir.
pero si hay mucho que ocultar,
son cosas que no debo admitir,
para no tener que recordar.
Si, siempre te extrañé
te extraño y te extrañaré,
aunque no te pueda ver
y aquí ya no estés.
eras tú el encanto,
eras tú el manantial,
eras tu el hermoso llanto,
que me hacía suspirar.
La historia era solo nuestra,
y los besos tiernamente sinceros,
yo solía ser tu princesa
y tu mi honorable caballero.
Inicié despreciando a tu llamado,
fuí valiente al seguir tu juego
y hoy al verte eres mi gran refuerzo.