Miro por la ventana
una bolsa rota con basura,
desparramada al otro lado de la raya
papeles y huesos para perros,
que impiden aparcar un carro,
yo no barro no me toca!
yo tampoco, le toca a la otra…
Frescas como lechugas en el aire acondicionado
sentadas por horas mirando,
la misma bolsa, y la basura desparramada
con ampollas en las pompas,
lento el tiempo pasa…
y la otra por la tarde, mira la misma pavada
haciendo sus manualidades
para piñata o una boda.
Al otro día llega el patrón
queriendo barrer por ellas
pero tienen suerte, otro le ha ganado
¡Pero no se ha borrado la intención!
Y de sus dos hermosas princesas
le ha quedado la misma impresión.
¿Cuál será el castigo?
Darles un beso
no pagarles el sábado
¿O descontarles un duro de cien?
¡Mejor sería bajarles el sueldo!
O un despido justificado…
Cualquier castigo no es suficiente
están acostumbradas a trabajar poco
a pelearse entre ellas,
queriendo mejor pago,
finguiendo que trabajan mucho,
pero me están aplanando el cojín de la silla
pues están engordando,
solo por no hacer nada.
Y miran por la ventana
con ojos perdidos, suspirando
sentadas, sentadas esperando…
que les caiga un príncipe hermoso
con dinero, para no trabajar mas
y el patrón se ríe a carcajadas
diciéndoles que con esa actitud
se van a quedar solas y sin marido
sentadas, mirando, mirando,
sin hacer nada y engordando.