Te escribo sin escribirte y lanzó mis palabras al viento para que se esfumen de mi vida como la niebla al amanecer, si así es su destino.
¿Qué fue lo que en realidad pasó?... una coincidencia o un sueño,
aún hoy me lo sigo preguntando;
-hay una gran pugna en mí interior-
¿sueño o realidad?
sí tan sólo un sueño a mi vida has sido
me preguntó ¿cómo floreció tanto amor por ti dentro de mi ser?
¿porqué sin ti, me siento perdida?
quiero pensar que no fuiste un sueño pues lograste extasiar mi alma, bloquear mis sentidos y hacer que mi cuerpo temblara tan solo de escuchar tu voz.
Pero… sueño o realidad
¡qué confusión en esta vida mía!
quisiera que tan solo un sueño hubieras sido,
un sueño de esos tantos que he soñado
y que con los días se disuelve
más ahora…ahora que quiero que seas un sueño…eres una realidad latente.
Algo en mi interior decía: “¡detente, no sigas!” mas ignore esa voz interna y seguí adelante tras esa voz que me subyugaba e hipnotizaba.
Hoy sé que…
¡Debí alejarme de ese camino que no era mi andar!
¡Que nunca debí estar allí!
¡Que nunca debí hablarte!
¡Que nunca debí verte!
¡Que nunca debí ver tus ojos!
¡Que nunca debí abrazarte!
¡Que nunca debía pensar en ti!
¡Que nunca debí quererte!
Sí es cierto,
me seducía…lo que su voz provocaba en mi interior
me embriagaban…sus carcajadas sutiles que me hacían sentirme viva
me hechizaba…el brillo de sus ojos
me enajenaba…el abrigo de sus brazos
me maravillaba…la ternura de su ser
me encantaba…sentir su calor
me sugestionaba…el sentido que a mi vida dabas
me enamoraba...la belleza de su alma
me trastornaba…su loco corazón.
Y ahora me pregunto ¿En dónde estás?
¿En dónde está quien a mi ser encantó?,
¿en dónde está quien a mi corazón conquistó?,
¿en dónde está a quien día a día extraño más?,
¿en dónde está a quien alegría a mi vida dio?,
¿en dónde está quien me hizo sentir viva?
No me queda más…que pedir perdón a mi alma maltrecha y a mi corazón agonizante
Perdón…por no escuchar a la razón cuando debí hacerlo,
perdón…por no hacer lo que debí hacer en el momento exacto,
perdón…por no decir lo que se debe decir en el momento preciso,
perdón…por lo que callé u omití,
perdón…por no pensar antes de actuar,
perdón…por mi soberbia,
perdón…por mi cobardía.
…que me quedara después de tú vida,
¡unas manos vacías!
¡un alma herida!
¡un corazón sangrante!
¡un no amar jamás!
¡un morir a cada instante!
Mas un esperanza escondida dentro de mí ser tengo…
de que no seas una simple casualidad en mi vida
de que seas tú…quien ha vivido en mis sueños
de que seas tú…el amor esperado
y que mis desvaríos tan solo son por el temor de tú llegada
por la alegría…de al fin habernos encontrado.
NM de la Rosa
D.R.