De noche y a puerta cerrada...
Las sombras parecen más reales que yo, las ventanas parecen un portal a otra realidad, y el sonido del abanico se convierte en el juez de mi vigilia.
De noche y a puerta cerrada...
Los sonidos de la calle son un idioma que no entiendo, las sabanas de mi cama se transforman en mi único escudo, y la oscuridad es un viajero más.
De noche y a puerta cerrada...
Los recuerdos son cómo fotografías que cuelgan de mis pestañas, el sonido de las manecillas del reloj me recuerdan que he mal gastado mucho, y los dedos fríos de mi cuerpo hicieron altares al calor.
De noche y a puerta cerrada...
Mi alma y mi razón debaten en silencio, mis latidos parecen minas de alguna guerra sin fin, y las historias que alguna vez escuché duermen cómo un niño en el pecho de su madre.
De noche y a puerta cerrada... Se me va la vida.