Pongo freno a mi paso, me detengo, observo el firmamento.
Levito entre el pretérito y un futuro fortuito, encasillado y feliz
Y presiento que fue mi desliz el que a priori contuvo tu aliento.
Está bien, tomo un descanso mientras vuela tu pensamiento
Sobre la negativa o positiva brisa de un amanecer incruento,
Las lecciones se suceden para ser comprendidas, tiempo y tiento.
Entiendo, la raíz y corteza milenaria se yerguen sempiternas
Centímetro y milímetro van agregando cada año y solo el fuego
De un Dios airado podrá traerlos al suelo, así es este sentimiento.
Esta esencia no muere, no así mi cuerpo; con todo y eso me detengo.
Pero tú tienes una tarea, dejo la iniciativa en tu mano, yo espero,
Confiando que el desespero no mitigará la fuerza de un “te quiero”
Que se haga volátil entre mi cuerpo y mis dedos, último intento,
Arde mi fuego hoy, mañana quizá tibias candilejas o un humeante pebetero
Acariciarán tus manos, porque sin ti yo me muero.