RICARDO ALVAREZ

SIEMPRE ESTÁS UN PASO MÁS - UN HUECO- VACÍA

1SIEMPRE ESTAS UN PASO MÁS

 

 

Eres como mujer el ministerio más alto de mis torres

en que ejerces el dominio equilibrado/

Lo oculto de la magia que llevan

mis ojos al limite de la cornisa/

En mi sexo te envuelves

con túnica blanca de amor,

practicas el coito desde tu mirada

diurna y penetras mis temblores/

En mis costados te veo

dentro de mi cuerpo en proceso espejado/

Levanto mi mirada de obstáculo y te veo gravitando

por delante y arriba de mis cejas de adorno,

siempre un paso delante de mi naturaleza

mis hombros fatigados de levantar el roce de tu altura

y mis piernas desfallecen cuando persigo

tu mapa de paso airante,

siempre más adelante que mi frente

un paso lejano a la longitud de mis brazos/

 

Dame un respiro de tiempo amor

para descifrar una gota del aire que inspiras,

perseguir tu oxigeno en señal referente

hasta el punto exacto de tu corazón refrescante/

Me esfuerzo y solo asciendo a la mitad de tu estatura.

En tu territorio de espacio trazado

tu rondas la altura de la luna y yo...

Yo minúsculo, aun dentro tuyo,

apenas mido la dimensión

a la copa del árbol enano/

Yo vivo un mes y la resistencia del

pétalo doblegado se marchita/

Tu transitas el hojoso calendario y

parece imposible

no hallarte un ramo deshojado/

 

 

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UN HUECO

 

Destella el árbol de la tarde
la sonrisa de mi padre y su madero de tesón.
Que distantes los ecos de la lengua
del cedro tallado con la garlopa.
Se aproximan los momentos del otrora y la dicha,
el breve poema expulsa mis dolores y
atrae en imán su habla de sabia y ternura.
Un hueco que dejó la vida y su ausente palabra y
un verde idioma que me enseñó su esperanto.

 

 

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3- VACÍA

 

Un rostro gira cada mañana
en hábito de inútil rodilla.
Desteje su memoria
el hilo negro de su propia sombra,
Su cara no halla el espejo…
Su pecho de agujero traspasa la espalda.
Es la que tuvo su pasado de todo,
la del ciego corazón que no pudo ver nada.
Huérfana quedó de labios y sonrisas a
las ventanas abiertas de la espera oblicua
legaron su corvo dorso, y
el frio congeló sus antiguas mejillas rosas.
La cama poderosa abrió su boca y
extraviada la atrapó en el abismo de su propio lodo.

 

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