Nadie me quiere en mi aldea
Me han echado, de mi casa
Y vivo herido dentró de mi pena
Fugitivo estoy, en cuerpo y alma...
Me he perdido entre la alborada,
ohigo un chirrido, canta la cigarra,
Yo miro al infinito a la vertical aldea, Que llamamos el cielo, desde la tierra...
El viento susurra, en su fuerte vuelo
Y los pájaros en sus nidos, cantan
Hay un cuervo, que me mira en silencio,
observando la negación, de mi desesperanza...
¿Cómo puedo salir de este mi destierro?
Y volver a mi casa libre de pecados,
He Depurado mis mentiras y mi encierro,
Entre heladas a la intemperie, mis huesos...
¡Señor tú tienes la llave, de mi condena!
Tu puedes cambiar el futuro de mi puerta,
Caminos llenos de delirios y tormentas,
Que azotan la piel, de este simple poeta.
Modesto Ruiz Martínez / viernes, 01 de febrero de 2013
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