carminha nieves

RESPECTO, SE NECESITA

                                                   

 

Llaman viejos a quien tiene sesenta años o menos. Pues yo, tengo un poco más,  hago los que los “jóvenes” no hacen. Limpio mis baños, de rodillas el suelo, las alfombras, cocino, hago limpieza general a los azulejos encima de la escalera. Escribo, comento, hago masajes e estiramientos, voy a bailes e fiestas de traje largo, puedo comprar abrigos de visón, me come la envidia de los otros cuando elegante salgo. Ahorro, hago cuentas, no paso la raya de lo que quiero gastar, sin necesidad.  Trato de mis asuntos, desde bancos hasta  las compras del súper.

Hasta tengo alguien que me quiere con mucho menos edad.

¿ Vieja!? No,  despierta e lucida, con fuerza, para trabajar. He  publicado un ensayo, que será un libro e otro  está casi terminado. Atrevida como soy lo hice en español sin nunca haber aprendido en la escuela. Con trabajo, lo rectifico, pero sin ello no se hace nada de lo que queremos.

Romper mi carnet de identidad no puedo, pero hago de cuenta que se han equivocado en la fecha de nacimiento.

Con orgullo, me fijo que vuelven la cabeza para mirarme cuando paso en mi sencillez elegante. Feliz por mi salud, que Dios me ha dado  e continúa a dar. ¿Quién son estos  que  nos llaman  viejos,   si  son inútiles ignorantes, perezosos e mal educados, para pensaren que son más que los mayores?

Debían pensar que nunca sintieran preocupaciones, que no hicieran cuentas, que nunca les ha faltado comida, que no pasaran noches sin dormir  por enfermos, cuidando de ellos. Que no han visto lágrimas de dolor e ni sintieran miedo de perder sus empleos, para que no faltaran nada mientras niños, que trabajaran  hasta  el agotamiento, por ellos.

Amo los jóvenes, ayudo, como puedo, para que  cambien su sentir e demostrale que  en la vida somos el espejo do que  serán mañana, cuando tengan otra edad.

Bien en el fondo sé que no tienen culpa,  viven  sin  que los responsables les abran  camino para  aprender e tener sentimientos que se han perdido en la modernidad.

Fraternidad, igualdad, respecto, es dejar sitio para todos, es dejar vivir en paz, es saber que somos iguales, no solo en  poder y tener dinero, pero  sí  afecto y  cariño,  no tener vergüenza de demonstrar que  la Familia e los otros son acogidos  en su mundo ilusionado de su juventud.

No hablo por mí, pero  lo  siento  que mis compañeros en la edad, no están siendo bien tratados e me duele, pues hago parte de su generación.

Que nuevos aires de  sentir e convivir vengan y  podamos  vivir juntos sin edad en harmonía e con sentido de responsabilidad.

Oporto 6 de Marzo de 2013

Carminha Nieves