Sin conocerte he de contemplarte,
veo tu rostro pasar sin permiso hasta
el cuarto de mis sentimientos,
solo tú sabes hacerlo
Me envuelven unas ganas inmensas de abrazarte,
de gritarte, de repetir cuanto te he querido,
que desde siempre te he adorado,
caminas y sabes hacia donde te llevan
tus pasos, mientras yo me dejo
guiar por los tuyos,
me olvido de mi, me olvido del mundo,
me olvido de todos,
solo escucho voces que gritan desesperadas,
no vale la pena,
no vale la pena,
No los quiero escuchar,
camino tras de ti como el niño
persigue inocente la mariposa,
como el agua se deja caer en el caudal,
si me importa lo que atrás queda,
pero me importaría más si un día
vieras lo que dejo por ti, me importaría más si solo
dependiera de mí.