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Morada

19/03/2009 13:40:31

 

Morada.

 

                I

 

La vida transcurre intensa,

a veces amarga, perenne,

se ve esbelta sin detenerse,

en cada rincón de la ciudad,

no existe crueldad entre el amor y la muerte,

se mueven entre el agua cristalina,

y en las noches cadenciosas susurrantes.

 

Sólo en esa esquina se corta los sueños,

sólo esa esquina se baña de flores,

sólo esa esquina se marchita el tiempo,

se desalientan la escritura como la lectura.

 

Parece que la muerte sea una burla,

parece que este amanecer es prohibido

exorcizan esta calle y su ruta,

los alucinógenos abrazan a la noche

en un mundo desajustado y loco.

 

No tengo afanes para contemplar el tiempo,

los fantasmas juegan a las despedidas,

palidecen en la bahía de los andenes,

desaparecen a la sombra de la flota.

Las luces, tenues, blancas,

se confunden entre el día y la noche.

 

Esta ciudad no tiene parecido a los legados,

ni a los sueños prometidos,

solo son sombras en la noche.

que callejean con alas de los otros.

 

Olas desérticas de pisadas vagabundas,

abrigadas por la jungla del cemento,

que se pierden en los tumultos,

como soplo en los gritos de los amantes.

 

Rostros que transitan,

como aventura de la noche,

arrastrados por los vientos,

fabricando danzas estéticas,

que fluyen en las silenciosas noches ardientes.

 

Me hundo en tus entrañas de cemento,

como risa grotesca de mis andanzas,

me palidece el miedo con lo trágico,

pero me burlo del vino seco que me amarga,

los recuerdos de las me amaron.

 

Refugio te desnudo en las noches placenteras,

te cubro con el recorrido de los astros,

con las sombras misterios de los tiempo,

con la pintura que dejas en los labios,

en noches como estas.