fernandocardonakaro

SUELTEN

  1. SUELTEN, SUELTEN.

  

 

Oiga, Señor presidente

No malbarate su desgañite

Vociferando tanta amenaza,

Tese tranquilo, ya no se agite,

Mírese dòctor cuanta babaza

Bota su boca que en alharaca

Su pobre imagen, figura triste,

Re-descompone y re-desbarata.

 

Que no permite cierre de vías?

Que no permite al pueblo reclame?

Entonces bríndele garantías

A quienes sufren miseria y hambre

Y a usted ni a nadie piden permiso

Para plantear los problemas grandes

Que nadie quiere solucionarles.

 

Que tiene miles de hombres armados

Para impedir movilizaciones?.

Ya vendrá el día cuando el soldado

Hijo y hermano del pueblo en paro,

Ya no defienda más al Estado

Que lo utiliza para que agreda

A sus paisanos en las veredas

Donde el trabajo siempre es escaso,

Donde la tierra ya es menos fértil,

Donde no hay vías ni existe escuela,

Ya no le apunte más a su gente

Y una sus fuerzas al pueblo en paro

Para que entienda el mísero Estado

Que no las balas, ni los fusiles

Ni los muchachos del pueblo raso

Hechos por fuerza manos que matan

A sus paisanos cuando reclaman,

Serán por siempre la panacea

Para parar al pueblo que para,

Para acallar al pueblo que clama,

Por los derechos que los secuaces,

De los de arriba nos pisotean,

Por ser amigos y familiares

Del presidente y su vil jauría

Que al pueblo muerde todos los días,

 

Usted no ve señor presidente

Que los salarios que usted decreta

No le permiten al pueblo pobre

Vivir al menos vida decente?.

Y es que los pobres trabajadores

Que con la fuerza de nuestros brazos,

Con la experiencia de nuestras manos

Y los saberes de nuestras mentes,

No merecemos vidas mejores?

No merecemos mejor salario?

No merecemos un trato humano

Pa nuestros hijos y nuestra gente?

 

Usted bien sabe que por justicia,

Por humanismo y constitución,

Somos iguales como personas,

Y ello, señor presidente, implica

Que el tener techo, pan y cobija,

Salud, escuela, trabajo y paz,

No es privilegio de los de arriba,

De los que usted hace parte activa,

De los que engordan y se enriquecen

Con el sudor, la sangre y miseria

De quienes nunca por su trabajo

Reciben justo y digno salario.

 

Usted lo sabe bien presidente

Que no con gases, bolillo y balas

Con los que usted al pueblo amenaza,

Resolverá los males de patria;

Que no con hombres del pueblo armados

Para que agredan a sus paisanos

Se logra un pueblo quieto y callado.

Que no menguando al pueblo empleado

El ruin salario que usted ve alto

Pa subsidiar a los desempleados

Se va a mermar el hambre y atraso.

 

No es dividiendo la vil migaja

Del triste obrero y el empleado

Como ha de verse el pueblo saciado.

 

No presidente, y usted lo sabe,

Es prorrateando lo que por siglos

Los de su clase nos han robado,

Como el país se verá calmado.

 

Es dando al pueblo trabajo pago

Como lo exige una vida digna,

 

Es no entregándole a los ladrones

Que merodean en sus oficinas

Los presupuestos que son del pueblo,

 

Es devolviéndole al campesino

Esos ubérrimos territorios

Que un día perdieron bajo el zarpazo terrateniente.

 

Es reclutando a las juventudes

Para la paz, y no en batallones,

Sino en colegios y en institutos

Y en la preclara universidad

Donde se formen personas sabias,

Personas buenas para la paz

Porque la patria no necesita

Ni de asesinos ni de hombres brutos.

 

Es allanando todos los días

En cada cuadra y en cada hogar a cada familia

Con las brigadas de la salud

Para que el pueblo muy sano viva.

 

Es propiciando vivienda digna

Y a precio justo para los miles de destechados.

 

Es exigiéndole  a quienes tienen

Lo que no tiene el desposeído,

Quien con su fuerza, sudor y sangre

Ha enriquecido a quienes si tienen,

Que bien tributen y hagan posibles

Las condiciones para que un día

Reine la paz y la noche horrible

Cese por fin en la patria mía.

 

Oiga, señor presidente,

No se desgañite más

Amenazando a su pueblo.

 

Los pueblos amenazados

Son cual potros desbocados,

Que no obedecen ni al dueño.

 

Los pueblos, como son gente,

Se tornan bravos y fuertes

Cuando les muestran el fuete.

 

La fórmula de la paz

En los de su clase está,

No la amarren, suelten, suelten.


fernandocardonakaro