Al ver tus pecho agitados sentí el rico placer del recién nacido amamantándose y descubrir en ti la oportunidad de estacionarme sobre la blancura de tu cuerpo, así como la arena sobre la playa.
Como el viento reposa sobre las olas con tal intensidad que la mirada desgarradora perfora el más fuerte de los sentidos haciéndolo susurrar en la nefasta oscuridad.
Mas no olvidando que siempre estas presente, alcanzando todo contacto con la realidad.
Al no saber de ti enloquezco de paciencias y la mirada me describe el paso del caminante que rompe la quietud de tu figura cuando danzas hacia la orilla del destino que te atrapa para sumergirte en lo más profundo de la intimidad
Regalándole al universo la suave sensación de tus aroma bañada en pétalos de gardenias y durazno que me dejan nutrirme de tanta pasión y arrancan la alegría de vivir estos elogios, que disciernen entre los más intensos de tener tu corazón.
Sin el más acierto de lo inesperado pasas entre la gente y describes la ocasión para ocultar los pequeños capullos que llevas en el bandolero alcanzando apenas sobre vivir a la tempestad que aropa la tarde en silencio.
luigy