Me recuerdas a una rosa blanca,
Naturalmente perfecta, poco común.
Me recuerdas a una alfarera,
Estricta en tus emociones, determinada.
Me recuerdas a un susurro de amor al oído,
Dulce, agitando todo mi interior.
Me recuerdas una tarde en el rio,
Con una calidez, abundante y constante.
Y las 47 lunas, testigo de lo nuestro, me recuerdan
que no hay nada mejor que caminar contigo de la mano.