Te pareces a la era primaveral,
florecen tus capullos como adorno magistral,
pétalos al viento a merced del aire,
respiro y aliento con sabor a rosas,
te pareces tanto a los rosales y a los lirios,
emergen siluetas de tu vestido
fluyendo hacia las luces del amanecer.
Eres la reina absoluta de mi vestigio,
las cabelleras de oro reposan en mis recuerdos,
los elogios irradian de mis labios,
eres la esencia de un escrito sin versos.
Eres mi alma secreta; llena de vida,
la luz fluida que desvanece mi ceguera,
eres el ángel caído, bajado por la mirada,
esta mirada de miel heredada por tus ojos,
voces tiernas anidadas en el eco;
eres el eco de mis frases apasionadas.
Te pareces tanto a mis mañanas
llenas de inocencia y misterio,
parece que solo el amor te conoce,
parece que tus ventanas siguen abiertas
a este hombre delirante de amor.
Eres el rocío que serena mis prados,
cristalina de los manantiales
que calma mi sed en el extenso verano,
eres la utopía de mis pálidos días,
eres el cielo abierto a mi vuelo de aventurero,
eres la noche constelada de mi sueño desvelado.
Te pareces tanto a las estrellas
danzando y titilando en la medianoche.
Eres el sueño arrullándome en la almohada,
la alegría infinita de mis pesares,
el descanso liviano de una larga tormenta,
el infinito de mi limitada existencia,
la nota de la melodía de mis madrugadas
las huellas de mis pasos temblorosos
y el sendero iluminado de la oscuridad.