POEMA DE AÑO VIEJO
Terminas cansado el recorrido y tus últimos
momentos cuentan en sentido inverso
las gentes que te vivieron con plena intensidad.
Pareces interminable año viejo, en el calendario
las hojas que han caído una a una, día a día,
ya no atinan a sostenerse en vilo.
Al igual que te deshojas, las almas envejecen
con cada sol y cada luna de sus vidas,
llenas de luz las unas, de tinieblas las otras.
Dejas en algunos sabor de prósperas mieses
que a lo largo de recorrer cosecharon
y con avidez disfrutaron en frenético afán.
En otros, penas amargura y llanto quedan,
cada folio que se desprendía, en ellos sembraba
un amargo sentido de frustración y de fracaso.
El reloj en su incesante tic tac te está tocando
la fúnebre marcha y expiras por momentos
sin que nadie pare mientes en tus lamentos.
Te vas y para siempre en el sepulcro del tiempo
te enterrarán al son de músicas y lágrimas,
sólo te recordarán quienes en historiar se ocupan.
Un abrazo a la madre, la esposa, al ser querido,
unirá tu segundo final con el primero del que viene
cargado de promesas y esperanzas sin confines.
Un trago se brindará por tu agonía y muchos
por el que nace; doblarán las campanas en la torre
y de los cañones el estampido retumbará la noche.
¡Bendito año viejo que te vas envuelto en los recuerdos!
¡Año Nuevo bien venido! ¡Que nos traes generoso
la ilusión, el amor, la paz, la vida!
Bogotá, Diciembre 31