Ya se caen las hojas muertas,
haciendo una alfombra
ocre amarilla,
en la tierra humedecida.
Las hojas que caen de las ramas,
con el viento vuelan,
crujen con las pisadas,
de las gentes que pasan.
Los niños en la escuela,
las dibujan en sus carpetas,
los profesores les hablan
de la nueva estación que llega.
En verano las hojas,
han dado su sombra
serena y fresca en las ramas,
para cobijar la fatiga
y en su verdor reposar la vista.
Con el tiempo todo pasa;
después de ofrecer su caricia
yacen muertas en la tierra
y se transforman en otra cosa.
No se para nunca la rueda,
de la muerte y de la vida,
de volver a renacer
y a la Naturaleza serle fiel
fluyendo en un acontecer.