Eran ellas para ti, eran rosas sin espinas,
eran cartas de amor, eran verso en poesía.
Nacieron para ti, fueron hechas por ti,
viajaron hasta ti, y no te diste cuenta.
Tocaron tu puerta un día y no las supiste diferenciar,
eran vida, eran pasión,
eran diferentes a las demás.
Cansadas y sin voluntad lo dejaron de intentar;
perdiéndose estaban, sumisas ante la adversidad.
Tocando fondo luego expulsaron la acedia
y elogiadas entre sí lo volvieron a intentar.
Avanzando dudaron, mas a su suerte prosiguieron,
y apoyadas una a una lo pudieron lograr.
Son ellas mi esperanza, son ellas mi alegría;
son todas ellas el amor que te tenía un día.