De mis más íntimos escritos sólo Dios es testigo
pues los trazo en el aire ya que sobre el papel los reprimo.
Aun a sabiendas de que bueno sería dar testimonio de la verdad
Ya que la calumnia ensucio mi ser y nadie quiso rectificar.
Por mi mente pasan poemas y relatos
que por dolientes los tengo velados.
Sólo ha de ser Dios Juez de mis silencios,
Juez de las letras que en el cielo trazo.
Letras colmadas de verdades que la luz nunca verá
para no dañar las almas causantes de tanto mal.
En esto muestro perdón, pero no olvido.
Más preferiría lograr cicatrizar heridas
que conceder perdones que nadie me ha pedido.
Pero si existe justicia, algún día mí verdad será honrada,
entonces de gran pesar se liberará mi alma
por tanto tiempo por la injusticia mancillada.
Luisa Lestón Celorio
Asturias-España
12 marzo 2012