Alguna vez mientras dormía, yo te soñaba , mis tristes ojos reposaron en los tuyos, mi boca con la tuya hizo la gloria, y tu dulce voz mi nombre pronunciaba Alguna vez yo te ame y tu me amaste, pues nuestros brazos como lazos se juntaban y mi cuerpo se agitaba en vuestro nombre mientras tú, con dulzura lo calmabas Parecíamos felices y hechizados por el demonio del amor y la armonía y tus manos al tocarme me decían que no existía otro hombre, a quien tu amaras. Ese sueño tan hermoso que habitaste rogué que fuera eterno aunque muriera más al despertarme y al voltearme me di cuenta que el hueco de mi cama no ocupabas.