Se fue, alzó, el vuelo.
Elevó el amor, a su paraíso perdido.
Se confundió con las nubes
Y viajó, a un cielo de estrellas,
y en una, de ellas se quedó.
Cómo el brillo de sus ojos,
en ella se dibujó.
El sentir de su alma,
mil besos, desde allí, él me envió
Sabía, que no lo vería más,
Y un mensaje de amor, me dejo;
en ésa estrella que brilla,
igual, que brilló, su amor
en cada poema, que su amor me dedicó,
en cada canción, que para mí, él, cantó.
En dos picos, de ésa estrella, pude ver
que eran, sus brazos, extendidos
que me querían abrazar.
Así, cómo muchas veces, me abrazo,
Y en sus brazos, me arrullo.
Así, me quedé, mirando la estrella,
qué en el cielo, brilla más,
era sin duda, el amor, de mis amores,
que de mí, se despidió.
Y para verme, desde lejos,
en una estrella, se convirtió.
Alicia Pérez Hernández
-No es la pluma la que escribe es el alma-