Mario Alberto Portillo Lopez

ALGUNA VEZ...

Alguna vez… 

de mis ojos lágrimas brotaron; 

deje que recorrieran mis mejillas 

para probar de su sabor amargo. 



Otras lágrimas comienzan a brotar 

cuando tu imagen en mi mente 

comienzo a recordar; 

tu tierna sonrisa, tu dulce mirar. 



¡Pobre corazón! 

que del dolor no eres ajeno, 

pues tan solo al recordar 

¡mírate, ya estas sufriendo! 



Alguna vez… 

con lágrimas al corazón le suplique 

te pido por favor no te enamores; 

mañana, no quiero que llores. 



Esta vez… 

de mis ojos lágrimas están brotando 

y dejo que recorran mis mejillas; 

no puedo ni las quiero ocultar 

los hombres también lloramos 

porque también sabemos amar.

 

 

Y es que el amor no es algo exclusivo 

del envolvente género femenino; 

para amar, uno se entrega al otro; 

y el otro se deja amar; 

porque el amor no es un delito 

mucho menos un pecado, 

por eso es que estoy llorando. 



Siguen y siguen brotando 

no las puedo contener, 

tu recuerdo es un instante 

que hace estragos en mí ser.

 

 

Silenciosas son testigas 

mis lágrimas que van cayendo 

del dolor por su recuerdo 

llevan parte de mi alma 

y de mi corazón fragmentos. 



Alguna vez… 

mis lágrimas fueron palabras 

lamentos, suplicas o ruegos; 

te pedían que no te fueras 

porque afuera esta lloviendo. 



Alguna vez… 

busque de manera afanosa 

que retrasaras tu partida, 

¡no te vayas vida mía! 

que no ves que esta lloviendo. 



Alguna vez….te implore 

de rodillas a tus pies, 

¡No te vayas, te lo ruego! 

es quizás la culpa mía 

o los dos hemos fallado. 



Alguna vez…mis lagrimas 

no obtuvieron respuesta, 

se mezclaron con la lluvia, 

un simple beso, fue tu adiós; 

tu despedida. 



No corazón… no te mueras 

olvídate de todo aquello, 

que sin llanto te ha dejado; 

mejor vamos a afuera, 

que no ves que afuera… 

afuera esta lloviendo. 



Autor: Mario Alberto Portillo López. 

Todos los derechos reservados. 

Seudonimos: Mayin o Kalipso.