Carlos Fernando

Vals en Si bemol

La nota disonante del semitono, rompe

en la emoción de la evocación nostálgica.

Entonces, la nota dulce y la armonía rescatan

el alma de la pesadumbre que le embarga,

Diciéndole: levanta el corazón.

 

El tema se repite con tesón obsesivo y triste,

aun no se escapa el alma de la amargura

que le asalta, y la amenaza ahora aniquilarla

en la tristeza.

 

Lucha interior la enfrasca, la abate y la destroza,

solo la mano de Dios podrá ahora rescatarla.

 

Con desesperación le clama en su dolor,

su mano extiende suplicante solo Él entiende

lo que sufre el alma desdichada, cómo se agota

el aceite consumido por el fuego del olvido.

 

Cómo, las lágrimas apagan la fuente de la llama

que la mantiene viva. Todas las penas de la diaria

faena, a fuerza de lucharlas día a día parecen abatirle.

 

Sólo la voz de su Señor le dice: Avanza, te llevaré

al final de tu camino, te guardaré en el hueco de mi

mano y estarás seguro.  Lo mismo del dolor y la fatiga,

lo mismo de la incertidumbre y el engaño, lo mismo

de la constante amenaza de la muerte, que Yo Soy

y no ella quien decide. Te guardaré en mi mano.