Había una vez una rosa
que no quería ser flor,
sino que una mariposa...
¡y lloraba de dolor!
Un hada que allí pasaba
le concedió ese favor...
¡ahora la rosa volaba
contenta de flor en flor!
Un cazador merodeaba
y en su red la aprisionó,
y en una vitrina estaba,
donde el hombre la clavó...
El hada, que le veía,
de ella se condolió
y, deshaciendo el hechizo,
a rosa otra vez volvió...
¡Qué sorpresa al cazador!
que quedó muy consternado
(no quería reconocer
que se había equivocado).
Los alumnos del señor
se asombraban de esta cosa
y le decían (con sorna):
-“Háganos, profe, el favor
de ver en su colección...
¡Hay una mariporrosa
en un alfiler feroz1!”
1 Grande ( Paraguay, Regionalismo).