joanmoypra

EL GATO DE MI VECINA

El gato de mi vecina
es un gato muy pillin
pues se cuela en mi cocina
cuando no estoy por aquí,
comiéndose las sardinas
sin permiso a mí pedir.

Ya lo tengo controlado
desde hace tiempo ya,
pero es tan listo el minino
que no le puedo pillar,
le pongo cebos golosos
y los trucos se conoce,
sabe bien el condenado
como hacer que mi cabreo
se convierta en su goce.

Le he presentado las quejas
a su dueña mi vecina,
y ella muy amable ha contestado:
- “pues cierra bien la cocina,
y así mi gatito lindo
no te dejara sin sardinas”.

Me tiene ya medio loco y
sin saber muy bien que hacer, 
el sinvergüenza se burla
viéndome a mí padecer,
y hasta pienso que cavila
la forma cómo más daño
me puede hacer el.

Pero ¡Eureka!, lo encontré,
su punto flaco conozco,
y ahora me toca pensar
como hacerle sufrir un poco;
pues el gatito de marras
es un Don Juan como pocos,
y ayer en el tejado lo vi 
maullando como si estuviera loco,
porque otro amigo suyo 
a su novia le birlo
cuando se distrajo un poco.


A la tienda me marche
a comprar una gatita,
que por cierto una compre
que era de las más bonitas
teniéndola en la ventana
en una linda cestita.

Merodeando le observo
siempre erguido y altanero,
sin atreverse a pasar
pues desde dentro le veo
como se acerca al cristal
para ver mejor el genero,
mientras la gatita tierna
continua con sus juegos.

Ahora no tengo problemas
con sardinas ni pescados,
no hay solución mejor
para el apetito perder
que sentirse enamorado.

joanmoypra