Noel Romero

Delirio

El alba despierta, con bellos colores el día se inicia;

Tu grácil silueta, hermosa, dormida, el sol acaricia;

Te miro y sonrío y pienso en lo mucho, lo mucho que te amo

Y la idea forma dentro de mis labios un dulce reclamo

Que luego en tu frente convertido en beso te deja una flor.

 

Cual gotas de lluvia en el fresco follaje de la madrugada,

Mis manos resbalan por tu pelo suave que cae en la almohada;

Encendiendo instintos que por primitivos no son menos ciertos

Y busco tus ojos que siempre anhelantes me esperan despiertos

Con una sonrisa de complicidad llena de candor.

 

Las sábanas blancas, como las gaviotas, echan a volar

Como sorprendidas por el fiero oleaje a orillas del mar;

Entonces fundimos tu abrazo y  mi abrazo en un cuerpo que arde;

Los labios se encuentran, muy suave primero, ansiosos más tarde

Intensos los besos despliegue de afecto de gran esplendor

 

Lleno de deseo, conquisto los montes que halagan mi mano;

Turgentes vigías del perfecto valle de tu vientre llano;

Mi boca te sigue, no veo, no pienso, se nubla mi mente;

No existe ya el tiempo, tampoco el espacio, ni ruidos, ni gente;

Tan sólo existimos tú y yo y este fuego de intenso calor.

 

El empuje leve de tus manos bellas y sus seducciones

Me indica el camino hacia el epicentro de tus emociones;

A medio camino de tu cuerpo, fuente de tu calidez

Tus piernas, mis hombros, el rostro bañado una y otra vez

Tu cuerpo vibrando, tu mente volando, tu voz un temblor.

 

Conozco el camino y me adentro en tu cuerpo, empapado de ti

Galope impetuoso que nos desenfrena con gran frenesí

Aumentan los ritmos, las manos tomadas, se incendia la voz

¡Te quiero!, ¡Te quiero!, en medio de todo gritamos los dos

Se arquean las espaldas y el éxtasis llega, estalla el amor.

 

Amainan los ánimos, vuelve la calma, recobro el aliento

Te busco a mi lado y allí sonriente y plena te encuentro;

Me brillan los ojos mirando tu rostro exhausto y feliz

Dichoso me siento por cada mañana que estoy junto a ti

Pues das a mi vida sentido y razones de luz y color.

 

Confieso que sufro un gran e insaciable delirio por ti.