Te recuerdo en trazos de mi infancia
muy alta, delgada y como una santa
siempre con una sonrisa suave,
apenas dibujada en tus labios amplios.
Te recuerdo siempre en bienvenidas
activa y contenta a cualquier hora
mostrándote alegre por mi llegada
y alistándome algo para que comiera.
Chicasquil con papa, arroz guacho
un cafecito, o tal vez aguadulce
Lo que fuera, caliente y suficiente
tu siempre tenías algo que darme.
Linda abuela de poquitas palabras
de un suave tono como acariñando
que nunca levantó la voz o fue grosera
que teniendo muy poco no pidió nada
y siempre tenía ternura en bocaditos.