No quiero
Que tu bello jardín de mis amores,
Dejara algún día de ofrecerme sus flores,
Ni quiero
Que el cruel tiempo borre,
Tus divinos colores.
No quiero
Que tu cristalino mirar
Se empañe tan siquiera un instante,
Ni quiero
Que se borre tu sonrisa
Cuando yo esté delante.
No quiero
Que la brisa te desordene el pelo,
¡Sostenlo vanidosa con un feliz ganchuelo!
Ni quiero
Que tu cielo deje de iluminar
Para siempre mi cielo.
No quiero
Que el sol queme tus amadas pestañas
Que a mi mirar al pestañear lo acallan,
Ni quiero
Que tu mente piense
Que mis labios la engañan.
No quiero
Que se apague en mi ser
La preciosa locura que me das con tu amada figura,
Ni quiero
Que el temor te haga jamás dudar
De este sincero amor que te doy con ternura.
Sólo quiero
Que poniendo el amor por delante,
Dejes a mi amante corazón cortejarte
Pues anhelo, fundiéndome en tu cuerpo,
En todos los momentos, ¡ardiente de pasión, llenarte!