he cultivado la flor más difícil
golpeaban sus pétalos y no quise oírlos
entonces me adueñaba de todos los silencios
ahora soy el que en vano busca algún deseo:
acercarme a tu boca y beberla como a un vino sexual
porque soy el amante pobre que recibe caricias prestadas
que corre con su angosto perro hacia un sueño plateado
no me arrepiento de callar en cada poema
de enterrar mis pies en humedales
pero todo el que tenga amor en su mano
y fuerza para darlo
deje resplandores
soles finos
algunas abejas libadoras
sobre la vegetación que lentamente me cubre
así estaré feliz de tener mucho:
lo delicado de tus aguas que me ciñen
y lo que no se atenúa con las sombras:
tu belleza perdida.
Yo las amé con ventura celeste.
G.C.
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