Si nos hubiéramos amado antes del
terremoto; en el 71 o el 50, todo
habría tenido un sabor a gloria.
Tus labios fríos como dos gotas
de cristal, se habrían deshechos en el beso
con los míos.
Todo pudo haber sido como el ciclo
del agua: amar al nacer, amar al
cambiar y amar al morir.
Pudo haber sido mejor
Pero nos tocó vivir la globalización.
Estar tan lejos y tan cerca.
Y lo peor es que se nos fue
el corazón en un tiempo que
perdimos aquella vez, esperando a que
el lago de Managua
nos dejara nadar.