Mauro Enrique Lopez Z.

Llegó el ocaso .

Llegó el ocaso estaba en casa y vi pasar

a esa lindura y no supe que hacer ni decir

ella dijo buena tardes le respondí y estaba tan bella

que desde hace tiempo no sabia de su merced

y su enojo se reflejaba en su rostro la entiendo

porque yo fui el causante cuantas veces me dijo

escríbeme un poema para mi y yo como un tonto le decía

uno de estos días lo are no se porque no me inspiraba en ella

si es tan linda hoy me despertó mi sentido poético

que tengo yo y escribí su enojo porque me lleno de pena.