Hiram Garcia

Y la deje ir

 

Eran exactamente las diez de la noche

cuando se despidió de mí…

simplemente así,

dijo adiós.

 

Pensativo;

y con un gran dolor en mi corazón,

no supe que decir.

 

Gran excusa…

con un sabor a ironía…

colgué el teléfono.

 

Callé,

no dije absolutamente nada…

 

Aun no sé cuál es el motivo de su partida…

pero simplemente así,

la deje ir.

 

Y ahora,

no la volveré a ver,

tristeza divina.