Odio el tic tac de los relojes,
que se llevan la cándida hermosura,
de la rosa en el florero.
Que me roban los días,
y todo lo vuelven recuerdo,
que me astillan las ganas,
de lo que ya no hare jamás,
y siguen sin parar, devorando
el pan de mis horas.
Odio el tic tac de los relojes,
que me llevan negado,
a cruzar la puerta aterradora,
que me quita los azules y la lluvia,
y que piadosos solo a veces,
me curan las heridas.
Odio el tic tac de los relojes