Dos aves surcaron el cielo;
Acaso estaban jugueteando en el árbol,
Sin considerar que un espectador sigiloso
Las contemplaba atónito y silencioso.
De pronto y con brusquedad abrieron sus alas;
Maravilla de movimientos aleteando,
En rápida y romántica persecución
Cruzaron el cielo causándome emoción.
Hasta pronto y buena suerte;
Eso pensé mientras las despedía,
Y deseando que tengan buen vuelo
Desaparecieron en el azulejo cielo.