Ayer soñé con tu mirada; ¡esa misma!
En una linda tarde, de este húmedo invierno
Carente de sol, y sobrante de brisa
Rebosante de momentos tiernos
Sentí en mi profundo sueño
Tus manos, y a la vez tu aliento
Y en mis labios los tuyos
Mientras se juntaban en silencio
Ayer soñé con tu sonrisa; ¡esa misma!
En aquella tarde, donde yo de ti, me enamoraba
Mis sudorosas manos, ansiosas por la conquista
Y mi frio cuerpo, ávido de tu calor, mi dulce amada
Ayer soñé con tu voz; ¡esa misma!
Que en aquel ocaso, me brindabas armonías
Que componías, al acorde de tu voz
Ese amor, que vuestro corazón me ofrecía
Ayer soñé contigo, y hoy también
Empiezo a creer que no es un simple sueño
Si no más bien, nuestra realidad
Que nos regocija en un amor eterno