UN SUPUESTO GUARDABARRANCO
Guardabarranco cierto, fue un día herido
por las grandes fauces, de un frío verano
le hirió en su orgullo, también hirió su mano
y cayó de su árbol, triste, desvalido.
Fue vesania pura, al oír que venía
de allende un invierno; supuesto y lejano
y aquella avecilla, derivó en humano
porque a mi buen saber, alas no tenía.
Ayudó la gente, con cara pasmosa
le lloró su padre, se afligió su hermano
creyéronle muerto cercano a la fosa.
Hoy quiero confiarles en un modo arcano
de aquella experiencia, de corte luctuosa
no había tal ave, yo era aquel humano.
Lebusla, 05-04-16.-
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