Jeovany Mikke

SUEÑO DE SEDA

 

SUEÑO DE SEDA

Jeovany Mikke

 

Muchas veces sentí el no poder hacer cosas que los demás hacían, muchas veces sentí también que de un malogro formaba alguna perspectiva de la vida, pero también sentí muchas veces que la gente me hería con sus palabras, alguna frase tan indirecta que parecía siempre caer sobre mí. Recuerdo que solía mirar a mis compañeras cuando iba en enseñanza básica, triscándose con mis compañeros en cada recreo, corrían de un lugar a otro, pero no era buena corriendo y muchas veces perdían el juego por culpa de mi lentitud. A veces no jugaba con nadie y me quedaba sola caminando por el patio. Sentía muchas ganas de dormir, llegar a mi casa donde podía recostarme en mi cuarto sin salir a ningún sitio. Cuando tendía el cuerpo en mi cama, sentía esa agradable suavidad fría de las frazadas, un silencio que hacía pensar en las cosas que siempre serían buenas y poder descansar allí, protegida. Cuando cerraba los ojos, y sentía el olor a frutilla que mi madre expandía  cada día en mi almohada, usando aromas de fantasía, comenzaba a imaginar lo majestuoso que sería despertar en otro lugar, un lugar enorme, alfombrado de pasto natural, que se mueve al susurro de los dientes de león, y animales, un parque en el que nadie me obligase a correr. Creía ciegamente que podía despertar en otro lugar, sin embargo solo me lo imaginé toda mi niñez. Me sentía triste el pensar que gente que me molestaba llegase a ese sitio, creía que ese parque  se volvería un lugar cualquiera, al ser contaminado.

 

AUTOR: JEOVANY MIKKE

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