Cuando el verano ya ardió
consumando sus rezagadas estrellas.
Allí donde afinan sus tonos
los grillos moteados de ajíes y
solo hallan el olvido de ser.
Vengo de donde se pierde en
la anochecida, una parralera y
en ella sus enramadas de
voluptuosidad pariendo
racimos de papas del aire