Mis brazos se extienden como puente en el abismo.
Son alas que exigen la libertad.
Tanto quisiera ser un ave que daría todo lo que tengo por conseguirlo.
O quizás formar parte de las estrellas que flotan en el cielo,
para sentir que estoy más cerca de ti.
Cuando dejé de soñar mi alma se secó.
Estoy rota y hambrienta.
Vagando en un laberinto sin desear llegar a ningún punto.
Vi un espejismo maravilloso,
encontré la primavera en medio del desierto.
Fue tan real que conocí la felicidad.
Hasta ahora que volví a ser yo misma, llena de heridas y maldad.
Ya no estoy segura de lo que quiero.
Hay mil caminos y yo estoy frente a ellos sin decidir a donde ir.
Congelada ante mi futuro.
Imaginando el resultado de cada uno pero sin tomar acción sobre ninguno.