Extiendo mi mano buscando la tuya,
Y siento deslizarse tu delgada mano,
Y veo, surcar tu delicado tacto.
Casi se tocan nuestros agónicos dedos…
Un sentido se despierta con estremecimiento,
Como si chispazos encendieran una invisible tormenta
En la que solo tú y yo escuchamos sus eléctricos rayos
Y atravesados somos, por el relámpago de sentimientos
Y ensordecidos, por los truenos del amor.
Levántate mi princesa
Levántate y olvida los ojos inoportunos
Que celos matizan sus expresiones
Al ver que cual imán me atrajiste sin piedad.
Para hacer del amor, su voluntad.
Baila mi vida, baila conmigo
Y que solo te importe,
El estar conmigo…
Y a mí… el estar contigo.