Reflejo mi pesar
Mirando al cristal
Reflejo desesperar
Otra vez molestar
A aquel pobre
Hombre que pena
Que camina sólo y
Se envuelve en blasfemia
De alguien ajena
A su humilde morada
Que reside en cadena,
Que reside en condena
Tras los barrotes de pena
Que entre pena y pena
La cosa ajena
Se vuelve blasfema
Y esa blasfema
Reside abundante
Corriendo desesperante,
El hombre que fue amante.