Quizás usted se conforme
si le escribo un sonetillo,
así de simple y sin brillo
tan deslucido y deforme.
Pero es mi amor tan enorme
como este verso es sencillo,
y cantará como un grillo
cuando la noche se asorme.
Ya… no me grite ¡fracaso!
porque he fallado una rima,
búsquese una mejor marca,
¡Léalo a don Garcilaso,
concéntrese, si lo estima,
en Calderón de la Barca!
…………………………..
Aquí me pongo a cantar…
hasta que pase el enojo
mientras miro de reojo
a la Pancracia llorar.
Derechos reservados por Ruben Maldonado.