P. Rarity

Fue un mal momento (Primera parte de “Una simple narración”)

Ocurrió en un día nublado de Octubre, 28 para ser exactos. Cuando los espíritus de aquellos que se fueron regresan. Quién diría que aquel día ocurriría tantas cosas.

Todo bien durante la mañana, lo inesperado, después de mediodía. Se suponía que el sol estuviera en lo alto, no detrás de unas enormes nubes grises. El recuerdo de la hora en que todos deciden salir se guardó en un borroso pedazo de papel, oculto en el baúl del que nadie sabe ni se ha abierto luego del incidente de hace años. Momentos después de la llegada del hada, la rosa comenzó a marchitarse hasta convertirse en un montón de cenizas. Se supone que estuviera sobre una esponjosa nube rosa de algodón, donde no existe la oscuridad y el sufrir es solo una leyenda; sin embargo me escondía a diez metros bajo tierra, donde el frío y la soledad son la única compañía y las hermosas mariposas que algún día se decía que eran de lo más hermoso se convierten en inquietos murciélagos por todo el cuerpo. Las bellas rosas de varios colores se convierten en polvo para dar lugar a las iguales y naranjas flores de muerto. Pero a la hora del regreso de la reina, la única sabia que conoce la cura para estos problemas, las cosas parecen calmarse, aunque nada volverá a ser lo mismo. Las noches son las más difíciles ya que el humo negro entra en lo más profundo del ser y hasta el alba del siguiente día logra desaparecer. La reina aconsejó al hada sobre lo que le ocurría, pero lo que no conocía era que la maldad comenzaba a entrar en ella y cuando nadie la veía se dejaba llevar y no era algo bueno. Días después, lo único que puede calmar todo mal era el sonoro canto del pájaro carpintero y el  el dulce aroma de la humedad y a la hora que tres brujas de Salem toman la vida de los niños, el hada tiene el poder de cambiar todo a la normalidad con las palabras sinceras. Solo de verdad lograra cambiar si su corazón deja hablar. ¿Hará el sacrificio por su bienestar? O ¿Callará?


P. Rarity