MADRE TIERRA
Desde la espesura de tus entrañas,
donde abunda la oscuridad
y el sol se asoma tímidamente entre las hojas
que poco dejan ver el grosor de tus tallos.
Desde allí, cada ves que te veo,
siento que me ves y que cada hoja se vuelve un ojo,
que acucioso me juzga y reclama por los suyos,
por los árboles, por los bosques, por los ríos,
por aquellos que debiéramos llamarles hermanos,
cuando te llamamos a ti Madre Tierra.