No vuelvo a dormir contigo sino por invitación de la dueña de la casa que atienda una condición: que cuando llegue del trabajo después de dura jornada tu me calientas la cama antes de hacerte el amor. Solo si aceptas gustosa estos simples requisitos sacrificaré mi sueño en esos ratos sabrosos. Solo así tendré el honor de volver a ese rincón a hacer esas cosas ricas que muchos hombres famosos no han logrado disfrutar. Te repito una vez más solo si la dueña, la casada, la que lleva los calzones, me insinúa de cualquier forma que también esta cansada de dormir como soltera sin que la caliente nada.